La balada de la sangre

La balada de la sangre

La mujer anda sola, ya se oye
por la calle un extraño rumor.
Sus tacones juegan con el polvo
y los niños empiezan a llorar.
En la cantina un hombre se ríe
y vino tinto en su garganta
mentirosa como las palabras
de Luna que calla por la noche.

La mujer anda sola, ya se ve
en su mano un cuchillo negro
como la noche de su corazón,
en su cuerpo lágrimas y miedo.
Los recuerdos de los besos dulces
se han vuelto en hojas de dolor.

La mujer anda, anda y anda,
la vela muere, muere y muere,
en sus manos rojo y negro,
en sus labios besos amargos.

La mujer anda, anda y anda,
la luna llora, llora y llora,
en sus manos sangre y muerte,
en sus ojos dolor sin fin.

Y se acerca a él sonriendo,
su cuchillo empieza a cantar,
y sangre roja en su garganta
mentirosa como su amor,
como escalofríos del cuerpo
en la cama del deseo ardiente.

La mujer anda, anda y anda,
la vela muere, muere y muere,
en sus manos rojo y negro,
en sus labios besos amargos.

La mujer anda, anda y anda,
la luna llora, llora y llora,
en sus manos sangre y muerte,
en sus ojos dolor sin fin.

Alessandra Angarano